Marcelo Montenegro

Marcelo Montenegro

Asesinado dos balazos balazos cuando viajaba en un Renault Twingo con otro joven por los agentes Emmanuel Alejandro Díaz, Mario Nicolás Medina y Diego Marcelo Calderón de la policía barrial del barrio Ciudad Oculta que los quiso parar por considerarlos sospechosos de robo.

Los chicos no se detuvieron y al menos tres móviles policiales los persiguieron por dentro de las calles de la villa. Un patrullero en el que iban 3 policías se les acercó, . Según ellos Montenegro les disparó desde el auto Twingo. Las únicas constancias de esto son las declaraciones de los policías sospechosos y de una veintena de testigos m en su totalidad policías, aportados por sus abogados defensores.

El móvil policial disparó cinco tiros contra el Twingo, y de esas balas una le rozó el rostro al tiempo que otra le perforó el pulmón a Montenegro y le causó la muerte.

En tres oportunidades los imputados habían sido sobreseídos en primera instancia, pero las apelaciones presentadas por los abogados de la AMB ordenaron la continuidad de las investigaciones. Finalmente, y luego que se ordenara el cambio de Juzgado de Instrucción, en 2015 la justicia procesó a los tres imputados, lo que permitió que la causa llegue a juicio oral y público en abril de 2018.

Como es costumbre de jueces y fiscales cómplices del accionar violento de las fuerzas de Seguridad la causa intentó ser cerrada por el juzagado a cargo y la AMB apeló inmediatamente a la medida, así la Cámara de Apelaciones de feria, Sala “B”, resolvió revocar el sobreseimiento dictado por el juez Diego Slupski a favor de los policías sospechosos del asesinato de Marcelo Montenegro, de 21 años, De esta forma hizo lugar a la apelación presentada por la Asociación Civil Miguel Bru (AMB) y la familia del joven, estableciendo además la falta de mérito para sobreseer o procesar a los funcionarios policiales.

A partir de esta decisión, la causa volvió al Juzgado de Primera Instancia continuándose con la investigación.

La apelación es la respuesta al sobreseimiento dictado por el juez de Instrucción; recayó en la Sala B de la Cámara de Apelaciones, integrada por los jueces Mirta López González, Rodolfo Pociello Argerich y Alfredo Barbarosch. La Fiscalía de Cámara también consideró que la medida del juez resultaba prematura y sostuvo su apelación contra el sobreseimiento.

“Solicitamos que se continúe con la investigación para cumplir con derecho de acceder a la verdad de la familia y para evitar el cierre de la causa. Un joven fue asesinado y existen fuertes sospechas contra funcionarios del estado. Además el caso está lleno de irregularidades, para empezar como es habitual en el accionar de la policía, la escena del crimen quedó a cargo de la comisaría donde trabajan los mismos sospechosos, lo que amplía la situación de impunidad”, afirmó Rosa Bru. Al tiempo que la abogada Belén Beyrne afirmó que las pericias balísticas contradecían la versión policial. La letrada explicó que las medidas solicitadas incluyen ampliar la pericial balística sobre el revólver de calibre 22 hallado cerca del lugar y que la policía atribuyó a Marcelo Javier Montenegro, así como sobre las 2 vainas servidas percutadas encontradas ya que una no corresponde a ese revólver. Por otra parte, agregó que se pidió un Dermotest sobre taco de piel de las manos de la víctima para ver si efectivamente había restos de pólvora.

Finalmente Beyrne pidió la reconstrucción del hecho; un plano en base a inspección ocular; la búsqueda de testigos y la ampliación del informe de autopsia para aclarar inclusive una herida que tiene Marcelo sobre el labio y que pone en duda la versión de los imputados de que los tiros los efectuaron durante la persecución policial.

Un elemento llamativo es que el hecho ocurrió a las 3.30am, pero el juez dispuso la intervención de Gendarmería recién 13 horas después. La escena del crimen fue preservada por la propia policía de la Comisaría 48. Los vecinos declararon que la policía no disparó durante la persecución sino cuando el auto ya estaba detenido. El Twingo había realizado una mala maniobra y había chocado contra un paredón.

Según la autopsia, Montenegro tenía una herida de paso de proyectil sobre los labios, lo que no se compadece con los tiros en persecución. Otro argumento de la apelación es que supuestamente el arma que llevaba Montenegro no fue hallada en el lugar, sino a un par de cuadras, y la descubrieron durante un rastrillaje hecho por la misma comisaría. Junto al arma -un revólver calibre 22-, según las fuentes oficiales había dos vainas servidas, de calibre 22. Una de ellas, según determinó la pericia balística, no se corresponde a ese revólver. “Además en el tambor había una munición trabada, lo que complica todavía más la versión oficial de balística”, sumó Beyrne.

“Consideramos que el juez actuó realmente sin importarle la vida del chico muerto, e incluso quiso sacarse la causa de encima con anterioridad, indicando la posibilidad de una defensa legítima de los policías. Los indagó al constituirnos nosotros como querellantes y luego sin solución de continuidad les dictó el sobreseimiento, que es lo que hoy apelamos”, afirmó Beyrne.

En octubre de 2015 el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción n° 38, a cargo de Susana Wilma López, elevó a juicio la investigación contra los policías que por medio de un pedido de la AMB al Ministerio de Seguridad de la Nación fueron suspendidos sin poder realizar funciones hasta que se resuelva la situación judicia

A cinco años del crimen de Marcelo Montenegro, se realizó como es costumbre de la AMB, un acto homenaje en calles Zuviría y Luis Alberto Herrera, Manzana 29, Módulo 44, Villa 15 (Ciudad Oculta).

Marcelo “El Pela” Montenegro tenía 21 años. Hacía changas, trabajaba en la panadería del barrio y también como ayudante de albañil. Todos los días saludaba a sus vecinos de la villa 15. Le encantaba jugar en la canchita. Pero cinco tiros impactaron contra el auto en el que viajaba la noche del 7 de julio de 2012 : uno alcanzó para arrebatarle la vida.

Los policías siempre argumentaron que persiguieron el auto tras recibir una supuesta alerta por un robo. Según el informe de la policía, Montenegro disparó desde el Twingo mientras era perseguido, aunque no hay ninguna prueba de ello. Un policía de la misma Comisaría 48 dijo que encontró a 300 metros la supuesta arma que, según los efectivos, tenía Montenegro. Lo llamativo es que el registro del sistema de radio de los patrulleros dio cuenta de que el tiroteo fue avisado por los policías después de las comunicaciones relativas a la persecución y el choque del Renault Twingo que manejaba Marcelo.

Después de 5 años, y varias fechas de inicio canceladas, comienza el Juicio Oral por el Asesinato de Montenegro y para eso la AMB organizó una charla junto a los abogados que se sumaron al caso en 2016, luego que Belén Beyrne tuviera que dejar la causa para formar parte de la Procuvin la Procuración contra la Violencia Institucional. Esta Charla además de ser un aporte a la difusión y denuncia contra la Impunidad policial y el Gatillo Fácil fue la presentación del caso “Marcelo Montenegro” ante la prensa y otras organizaciones en la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Participación de Rosa Bru, Rosa Montenegro, madre de la víctima; los abogados del Frente de Abogados Populares Federico Paruolo, Hernán Díaz y Alejandro Echenique; Gabriela Carpinetti de la Campaña contra la Violencia Institucional y María Mosteiro Vaselli de la Asociación de Pensamiento Penal.

Ante el Tribunal Oral y Criminal 30 de CABA, los primeros veinte testigos, todos policías repitieron uno a uno lo que por nuestra experiencia decimos “amnesia hasta el momento que le leen su propia declaración y terminan aceptándola como la verdad” pero en la cuarta audiencia comenzó a desmoronarse el encubrimiento. Con el turno de tres peritos Gendarmes, un perito Tanatólogo y un Médico Legista. Todos declararon y ratificaron lo que figura en el expediente. Que Marcelo Montenegro sufrió un ataque con dos proyectiles, uno de ellos mortal, en el tórax y que los disparos se produjeron desde el móvil policial.

A esas declaraciones se sumaron novedades al expediente. La notificación de la nueva prueba solicitada por la querella que confirmaba la existencia de un botón de emergencia, en general de color rojizo, en todos los equipos de comunicación portátiles y móviles utilizados por el personal de la policía. Se explica que el sistema le asigna de forma automática un canal para que los efectivos puedan modular con prioridad sobre todos los demás equipos y usuarios que estén en el mismo grupo de comunicación. “Es decir que si uno de ellos está realizando una comunicación que no reviste el carácter de urgente con los Centros de Comando y Control y otro usuario oprime el botón de emergencia del equipo, el sistema le dará prioridad a ese último y el que estaba modulando primero no podrá transmitir comunicación alguna hasta que el usuario se encuentre en situación de prioridad corte comunicación (y vuelva a oprimir el botón del equipo) en ese período de tiempo sólo podrá mantenerse la escucha”.

Un policía que declaró como testigo dijo que encontró un arma que, según los efectivos, estaba en poder de Montenegro; sin embargo ninguno de los numerosos testigos, en su mayoría policías, aseguró haber visto con un arma ni a Marcelo ni a su acompañante. Además, al momento de ser peritada, el arma “encontrada” por la policía no era apta para el disparo. Finalmente los policías imputados alegaron haber visto una “ráfaga”, no un disparo, y haber respondido ante ese peligro.

En las audiencias la querella ha hecho hincapié en que las modulaciones policiales describieron la persecución sin hacer referencia alguna a un “enfrentamiento” o a haber recibido disparos. Solo luego del choque del automóvil, una vez que tomaron dimensión que el joven Montenegro se encontraba herido de muerte, los policías reportaron un supuesto enfrentamiento. Por su parte, la argumentación de la defensa de los imputados se limita a que las modulaciones efectuadas esa madrugada desde los móviles policiales, por alguna cuestión, fallaron, o que las modulaciones se “pisaron” y por ello no quedó registrado el reporte de un enfrentamiento. Pero en la segunda audiencia un testigo policial explicó que existe ese botón como sistema de emergencia que no permite fallas; no permite que las modulaciones se superpongan o que no se escuchen. Los aparatos tienen un botón de “emergencias” y de “enfrentamiento”. Esa declaración echó por tierra la versión policial con la que se montó el encubrimiento de un supuesto enfrentamiento desde la misma madrugada del crimen. Además en las declaraciones escuchadas en las audiencias se validó lo que viene sosteniendo la querella: recién hablaron de enfrentamiento luego de que Marcelo fuera asesinado y chocara el auto en el que viajaba.

A partir de esto los abogados de la AMB realizaron un planteo que fue escuchado por el Tribunal, habilitándose la recepción de prueba nueva. Los abogados Paruolo, Berguier y Carpineti solicitaron que se evalúe en las próximas audiencias los manuales de funcionamiento de los equipos y pidieron la presencia de un perito que ratifique si fue posible que existiera una falla en las comunicaciones. 

Toda la prueba apunta a una misma conclusión: violentando todos los protocolos de actuación, los policías Calderón, Díaz y Medina dispararon de modo criminal al automóvil en el que iba Marcelo Montenegro. Luego, para garantizar su impunidad, plantearon la hipótesis de un enfrentamiento”, afirmó el abogado Federico Paruolo.

Un camino de lucha

Este es un caso clarísimo de gatillo fácil donde la policía fusiló a Marcelo, y se activaron todos los mecanismos de siempre en los casos de violencia institucional. Se quiso tapar la verdad con una “causa armada” por el encubrimiento policial desde el primer momento del crimen. Si no fuera por la madre que salió a pelear por su hijo, acompañada por una organización, ni siquiera estaríamos hoy en la instancia de un juicio donde tenemos la posibilidad de conocer la verdad y exigir justicia por Marcelo”, expresó Rosa Bru,

En la quinta audiencia declaró un testigo determinante: un perito inspector de Policía experto en truncking o sistemas de radiocomunicaciones móviles utilizados por los miembros de las fuerzas de seguridad. Durante su exposición detalló el funcionamiento de esos aparatos y dejó en claro la existencia de un botón de emergencia que, si bien no anula las modulaciones en curso, da prioridad de comunicaciones a quien lo oprime y que se utiliza para casos extremos, es decir cuando está en riesgo la seguridad del personal policial o de terceros. El perito, con su declaración, ratificó lo dicho en el informe presentado por la propia policía y solicitado por l a querella que, además, echa por tierra la coartada de la defensa: un botón de emergencia que debe ser accionado en casos de enfrentamiento y que tiene prioridad por sobre otras comunicaciones. Volvió a confirmar que ese botón debe ser usado cuando un policía considera que corre peligro su vida o la de terceros.

Ninguno de los demás testigos que han prestado declaración brindó un elemento de prueba que valide el relato de encubrimiento policial que comenzó la misma noche del crimen. El 11 de abril se realizó la cuarta audiencia donde se presentaron cinco nuevos testigos: tres peritos gendarmes, un perito tanatólogo y un médico legista. Todos declararon y ratificaron lo que figura en el expediente de la investigación: Marcelo Montenegro sufrió un ataque a balazos, fue alcanzado por dos proyectiles, uno de ellos mortal, en el tórax, y que los disparos se produjeron desde el móvil policial de los efectivos de la Comisaría 48.

Además de las declaraciones, se incorporó al expediente la notificación de la prueba nueva solicitada por la querella que confirma la existencia de un botón de emergencia, en general de color rojizo, en todos los equipos portátiles y móviles utilizados por el personal de la policía para comunicarse. Se explica que el sistema le asigna de forma automática un canal exclusivo para que los efectivos puedan modular con prioridad sobre todos los demás equipos y usuarios que estén en el mismo grupo de comunicación. “Es decir que si uno de ellos está realizando una comunicación que no reviste el carácter de urgente con los Centros de Comando y Control y otro usuario oprime el botón de emergencia del equipo, el sistema le dará prioridad a ese último y el que estaba modulando primero no podrá transmitir comunicación alguna hasta que el usuario se encuentre en situación de prioridad corte comunicación (y vuelva a oprimir el botón del equipo) en ese período de tiempo sólo podrá mantenerse la escucha”. Esto ratifica lo que ya se había probado en la segunda audiencia, que es imposible que los equipos de modulación puedan haber fallado y que los policías intentaron encubrir el crimen instalando la idea de un enfrentamiento.

En las audiencias la querella ha hecho hincapié en que las modulaciones policiales describieron la persecución sin hacer referencia alguna a un “enfrentamiento” o a haber recibido disparos. Solo luego del choque del automóvil, una vez que tomaron dimensión que el joven Montenegro se encontraba herido de muerte, los policías reportaron un supuesto enfrentamiento.

Los testigos que declararon en las tres primeras audiencias que hubo repitieron que no escucharon detonaciones ni disparos producto de un enfrentamiento. Además la querella pudo acreditar que desde el choque hasta que la policía encontró la supuesta arma que le atribuyeron a Marcelo transcurrió más de una hora; lo que evidencia que se podría haber plantado en el lugar en que fue hallada.

Por su parte, la argumentación de la defensa de los imputados se limita a que las modulaciones efectuadas esa madrugada desde los móviles policiales, por alguna cuestión, fallaron, o que las modulaciones se “pisaron” y por ello no quedó registrado el reporte de un enfrentamiento.

Toda la prueba apunta a una misma conclusión: violentando todos los protocolos de actuación, los policías Calderón, Díaz y Medina dispararon de modo criminal al automóvil en el que iba Marcelo Montenegro. Luego, para garantizar su impunidad, plantearon la hipótesis de un enfrentamiento”, afirmó el abogado Federico Paruolo.